
¡No todo está perdido! eso es lo que pensé cuando cayó en mis manos este fantástico y excelente álbum.
A raíz de una conversación musical, salió el nombre de dicho grupo y tal fue mi curiosidad que me dispuse a hacer un seguimiento y un análisis de dicha banda y quedé hipnotizada ante este disco 3 rounds and a sound, grabado por la formación en el año 2008.
Un disco que recobra y produce esa sensación de calma y tranquilidad. Que consigue transmitir un apaciguamiento en un mundo musical en el que escasean verdaderos músicos y verdadera iniciativa. Un álbum que logra captar la atención del oyente, escuchando la primera canción Oviedo, que deja entrever que la calidad musical y vocal de la banda es sublime.
Continúa modelando este paisaje de aguas en calma canciones como The Story I heard, Poor Boy o I buried a bone- esta última entre mis favoritas- que con una acústica y un ambiente intimista acompañado por unos coros que logran tintar el paisaje con un color meláncolico pero también esperanzador, se logra crear un aura personal e intrínseca.
Otras canciones como Two towns for me o The bitter end moldean un paisaje azulado y grisáceo, propio de esos meses de invierno en el que la lluvia acompaña a observar las calles, las casas y la gente con otro color, ese color bucólico y sombrío que se acompaña y se disfruta con una buena taza de café caliente y en el que se vuelve a recobrar el sentido y el aliento con melodías como las de este álbum.
Les recomiendo que hagan la prueba y ya verán como una sensación de placidez recorre cada uno de sus sentidos.
A raíz de una conversación musical, salió el nombre de dicho grupo y tal fue mi curiosidad que me dispuse a hacer un seguimiento y un análisis de dicha banda y quedé hipnotizada ante este disco 3 rounds and a sound, grabado por la formación en el año 2008.
Un disco que recobra y produce esa sensación de calma y tranquilidad. Que consigue transmitir un apaciguamiento en un mundo musical en el que escasean verdaderos músicos y verdadera iniciativa. Un álbum que logra captar la atención del oyente, escuchando la primera canción Oviedo, que deja entrever que la calidad musical y vocal de la banda es sublime.
Continúa modelando este paisaje de aguas en calma canciones como The Story I heard, Poor Boy o I buried a bone- esta última entre mis favoritas- que con una acústica y un ambiente intimista acompañado por unos coros que logran tintar el paisaje con un color meláncolico pero también esperanzador, se logra crear un aura personal e intrínseca.
Otras canciones como Two towns for me o The bitter end moldean un paisaje azulado y grisáceo, propio de esos meses de invierno en el que la lluvia acompaña a observar las calles, las casas y la gente con otro color, ese color bucólico y sombrío que se acompaña y se disfruta con una buena taza de café caliente y en el que se vuelve a recobrar el sentido y el aliento con melodías como las de este álbum.
Les recomiendo que hagan la prueba y ya verán como una sensación de placidez recorre cada uno de sus sentidos.



